jueves, 1 de mayo de 2014

Todavía es miércoles en Macondo



"Hay un minuto en que se agota la siesta. Hasta la secreta, recóndita, minúscula actividad de los insectos cesa en ese instante preciso; el curso de la naturaleza se detiene; la creación tambalea al borde del caos y las mujeres se incorporan, babeando, con la flor de la almohada bordada en la mejilla, sofocadas por la temperatura y el rencor; y piensan: «Todavía es miércoles en Macondo.» Y entonces vuelven a acurrucarse en el rincón, empalman el sueño con la realidad, y se ponen de acuerdo para tejer el cuchicheo como si fuera una inmensa sábana de hilo elaborada en común por todas las mujeres del pueblo".

Comienzo del Capítulo 5 del libro "La hojarasca" (1955) de Gabriel García Márquez.

Jueves, uno de mayo. He terminado de leer el libro "La hojarasca" y aunque todavía no sé muy bien que historia me ha contado el autor, estoy desconcertado por el estremecimiento que he sentido a lo largo de las 165 páginas. Se trata de la primera novela de García Márquez y me encuentro, de repente encerrado en una oscura habitación donde están un abuelo, su hija, su nieto y el cadáver de un médico. El aire está enrarecido, huele a madera de baúles viejos, es miércoles y son las dos y media de la tarde del doce de septiembre de 1928 en la ciudad olvidada de Macondo.

Todo lo demás lo tendrás que descubrir "tú mismo" leyendo las páginas de esta historia, llena de recovecos misteriosos y tal vez inexplicables.

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